10/10/2005

Todo empezó con unos hongos

Estudiar la religión ha sido para mi abrirme a todo un universo de posibilidades lleno de significación, de mitos e historia, de rituales y oraciones, de imágenes y símbolos. Al contrario de lo que muchos creen, estudiar la religión no te convierte en una autoridad o en la persona precisa para determinar cuál es la mejor o la peor opción en cuestiones espirituales.
Los caminos de la devoción son muchísimos y encuentran en todas sus formas una manera de adaptarse a la realidad social de los individuos y a sus demandas espirituales. Bien lo decía Jung al asegurar que el ser humano es esencialmente religioso, pues hasta la fecha no se han encontrado pueblos que carezcan de mito -aunque Mary Douglas en Símbolos naturales habla de la tribu de los nbuti quienes. al parecer, no practican ninguna forma ritual- cosa que nos pone en un lugar privilegiado al hacernos acreedores del pensamiento simbólico y arquetípico que se va a configurar a partir del marco geográfico, cultural y contextual en el que se desarrolle cada individuo. Recuerdo a un compañero de maestría que en sus andares ateístas atacaba a todo aquel que confiaba en un dios (el que fuera), mientras que él mismo, quien se enorgullecía por su carencia de fe, miraba con sus regordetes ojitos llenos de devoción una foto de Sigmund Freud que se encontraba en su cartera mientras que pagaba las chelas. La necesidad de una imagen, del mito que se encuentra detrás de esa imagen que la convierte en símbolo, es una de las principales capacidades que caracterizan al ser humano.
Cuenta Robert Graves en Los mitos hebreos que es posible que el fruto del árbol del bien y el mal, o de la ciencia, haga referencia a ciertos hongos alucinógenos mediante los cuales uno podía entrar en un éxtasis divino (92-101) . Otros enfoques señalan que el ser humano comenzó su camino de la conciencia y el proceso de simbolización a partir de que entró en contacto con las plantas alucinógenas para así dejar atrás el simio que llevamos adentro y convertirnos en un homo sapiens.
Mas en la actualidad el debilitamiento del catolicismo, religión culturalmente predominante en Occidente, se ha convertido en una realidad al dejar a muchas personas, en gran parte jóvenes, sin una fe estructurada o que regularice y explique su realidad espiritual. Sin embargo el mito sigue allí; mucha gente se explica el mundo a través de otras imágenes, de otros símbolos y otros rituales, pero detrás de todo ello se esconde un sistema católico que se reconfigura a partir de la adopción de nuevas creencias.
No hace mucho, mientras estaba impartiendo mi clase, salió a flote el tema de karma*. Muchos dentro de la clase se manifestaron positivos hacia la existencia de este tipo de preceptos del budismo dentro de nuestra comprensión del universo y señalaban que si tú haces un acto bueno, en un futuro era posible que la vida te lo reinvindicara, mientras que si alguien llevaba a cabo un acto malévolo se le regresaría de la misma forma, siguiendo las leyes físicas de "a toda acción corresponde una reacción". Aquí me surgen tres planteamientos interesantes como respuesta a estas propuestas:
a) Aún no terminamos de comprender el contexto místico bajo la que se maneja el cristianismo y ya estamos bien preocupados por entrarle a otras doctrinas que, por no entender su significación, ni el mito, ni los procesos simbólicos que se esconden detrás de ellas, pensamos que contienen un amplia gama de contenidos espirituales que, por nuestras mismas carencias en conocimiento del budismo, relacionamos o tratamos de explicarlas desde nuestra perspectiva cristiana.
b) Calificamos el Karma a partir de nuestros juicios y criterios de valor occidentales. Si en nuestra sociedad alguien mata, roba, miente, engaña, adultera (porque no existe en la biblia mandamiento alguno que diga NO FORNICARÁS), deshonra a sus padres, es soberbio, come de más o es vanidoso puede que esté incurriendo en un acto que a nuestra particular forma de ver sea malo. Pero nunca pensamos en que los conceptos de malo/bueno se convierten totalmente subjetivos dependiendo de la persona y de la cultura en la que estamos inmersos. ¿Un sacrificio azteca crearía karma al sacerdote que lo ejecuta?
c) El karma no es una ley física, no podemos mezclar las leyes científicas con las leyes místicas. También nuestra lógica y razón se han convertido en la religión a partir de la cual podemos explicarnos casi todo. Entre ciencia y religión no existe, al menos en un sentido epistemológico, relación alguna, ambas tratan de encontrar la verdad última, y ambas se desmienten una a otra.
La palabra karma simplemente quiere decir acción**. Si nosotros no estamos conscientes de nuestros actos y de cómo nos van a afectar a cada paso que damos, estamos cayendo en la ignorancia, una de las premisas básicas para acumular karma. Mientras que, por otro lado, si nos guiamos bajo la lógica cristiana, podemos pensar que a cualquier persona que atentó contra nosotros en un acto pleno de perversidad la vida se lo regresará, todo en una especie de venganza divina que ajusticiará a los pobres ardidos que no hicieron nada por ajustar las cosas en su momento, para entregarle al malhechor al juicio de la vida y el destino que son unos ingratos.
No nos dejemos guiar por falsos gurús. Hagamos algo por nosotros y acerquémonos a las fuentes de la fe que más nos agraden. A final de cuentas, si esto empezó por unos hongos alucinógenos.... ¿qué más da hacer lo más reconfortante posible este viaje?
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*Karma quiere decir en sánscrito acción.
** Aunque existe un karma positivo, un karma negativo, otro neutral, mixto e indefinido.
Fuentes:
Graves, Robert, Los mitos hebreos, Ed. Alianza, España, 2001.

2 comentarios:

Chica Yeye dijo...

me da miedo el karma... sobre todo cuando hago algo que no debí. =s


saludos

robots rock! dijo...

me acordé de la película "2001: A Space Odissey", la escena donde el monolito aparece enmedio de los changos y éstos al voltear hacia arriba, ven el sol, medio tapado por la estructura rectangular, y tal imagen actúa como detonante del pensamiento abstracto...
en fin, pura fantasía, quizá la misma que existe en el relato del jardín de edén... pero como bien dices si todo nació por unos hongos ¿por qué no continuar con este viaje lo más cómodo posible? al fin y al cabo todas las religiones son contradictorias, y si ninguna nos convence ahí está Freud, el fútbol, o la tecnología para llenar nuestras ansias de mito...
Saludos y gracias por link :D